La historia del Brayhan y el Momazo
En los entornos de los memeseros más prominentes, aquellos a los que este humilde servidor no puede siquiera aspirar, se comenta que existe el Meme de todos los memes. Y se escribe así con mayúscula, porque dicen que quien lo ha visto ya no vuelve a ser el mismo. Dicen también los que saben que algo así fue lo que llevó a la gran Epidemia de Baile en Estrasburgo, o a la famosa Quema Pública de objetos o "vanidades".
El Meme es conocido también como Memazo o Momazo, dependiendo de la región de latinoamérica donde se mencione. Quizás una de las cosas más dignas de nombrar es que su efecto varía de una persona a otra, y tal vez por eso, amigue, es que se le rinde devoción en los círculos más exclusivos de las redes sociales. El Momazo ha provocado ataques incontrolables de risa, estadíos mentales cercanos a la locura, crisis de procrastinación prolongadas e inexplicables, y en algunos casos depresión, angustia existencial y hasta la muerte.
Cuentan que su creador era un nerd que vivía de arrimado donde los papás, y que había perdido su trabajo por andar perdiendo el tiempo en las redes profundas. Los viejos de este pobre diablo ya no daban un peso por "el niño", que "se había deschavetado por andar mirando bobadas en el face". En casa ya se habían resignado a que aquel talentoso ingeniero de sistemas, quien tuvo un inicio bastante prometedor, y que además mandaba muchas cosas interesantes y chistosas por el Whatsapp, se había convertido gradualmente en un bicho rastrero del internet. Dedicado ya profesionalmente (aunque sin paga) a llenar de mensajes no deseados las bandejas de entrada y los celulares de sus desafortunados contactos, nadie esperaba más.
Pero, ¡oh sorpresa! La historia de este pobre diablo se ha repetido miles de veces con otros grandes genios de la humanidad, que son incomprendidos, despreciados, y vilipendiados en vida, pero que luego terminan siendo reconocidos como lo que son: Artistas de talento inigualable. ¡Cuál Tesla! ¡Cuál Van Gogh! ¡Cual Turing! ¡Cual Schubert! La historia de este pobre infeliz debiera contarse en las escuelas como el ejemplo indiscutible de que el talento a veces termina siendo una maldición. El gran problema es que no se conoce su nombre. El autor del Momazo (para más INRI) va a tener que morir en el anonimato.
Sin embargo, como admirador que me reconozco y tratando de hacerle un homenaje, he querido bautizarlo en este texto, al menos para que en algún momento futuro, cuando toda su genialidad sea de dominio público, haya como llamarlo. Para ser consecuentes con el tema de los memes, he pensado que al autor del Momazo deberíamos llamarlo El Brayan.
Dispenso al lector de este texto no pedido de los detalles de cómo llegué a ese nombre, o de divagaciones acerca de sí sería bueno que "Brayan" lleve una "h" intermedia, para hacer el nombre más coqueto. Lo que sí puedo contar es lo que se comenta en los recovecos más escondidos de la red, acerca de cómo fue que el Brayhan llegó al culmen de su proceso creativo y se inventó el Momazo: Cuentan que se estaba duchando, porque tenía una entrevista de trabajo que le había conseguido la mamá con una amiga, y que por prohibición expresa y reiterada de sus padres, había dejado el celular afuera de la ducha (los detalles de la bolsa seca que usaba para internetear mientras se bañaba, y de las horas que se gastaba en esta tarea no son importantes). Y he aquí que, de pronto por la falta de celu, por los nervios de la entrevista, o simplemente por un brote de genialidad, el Brayhan tuvo su epifanía.
Nadie puede atestiguar las palabras que salió vociferando en pelotas de la ducha, mientras su mamá lo perseguía por la zona común del conjunto residencial con una toalla. Me gusta pensar que gritó algo bien original, como el "¡Eureka!" de Arquímedes. Lo cierto es que luego del paroxismo inicial, casi divino, casi orgásmico, se sentó al menos dos días a hacer y pulir el Momazo (¿cuál entrevista?). Al principio fue muy celoso para publicarlo, y solo lo compartió con amigos y alcahuetas cercanos. Tenía cierta timidez, de esa que está reservada para los grandes genios. Darwin se demoró casi tres décadas en sacar "El Origen de las Especies", así que me parece natural que el Momazo (mucho más importante, déjeme decirle de paso) tuviera un efecto similar en su autor. El todo es que finalmente el Momazo salió a las redes, se filtró por alguno de sus contactos que no aguantó y lo reenvió. Estas cosas empiezan como un incendió masivo: Con una chispita. Luego de ver que su creación se hacía viral, cuentan que el Brayhan intentó atribuirse con todo derecho su autoría, pero como ya narré, el autor de esta creación, quizás la más importante desde la Relatividad Especial o el Psiconálisis, estaba condenado a pasar de incógnito.
Quiero creer que el Brayhan tuvo su resarcimiento. A la gente le gustan mucho esas historias en las que el bueno lleva del arrume un buen rato, y luego ¡plop!, sopla un vientico, y todo se acomoda. Todos "felices para siempre". En mi versión de la historia, el Brayhan consigue trabajo de programador desde casa, pero se abre de donde los papás, encuentra novia y luego se gana la lotería. He pensado en escribir un guión para Netflix o para que Canal Caracol le saque una novela. Por lo pronto me conformo con saber a medias la historia, y rellenar con parches idealizados y románticos aquellas partes que nadie conoce. Lo otro que hago es seguir intentando... a lo mejor consigo mi momento de epifanía y eventualmente puedo hacer algo parecido aunque no sea tan bueno. A cada marrano le llega su San Martín.

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